Orgullo Pulsart

Artesanía natural del Bule – Rosendo Camacho Nava –

Por: Jesús Sedano Hernández
Promotor Cultural

Fruto de una enredadera llamada legenaria, su forma puede ser lobular, redonda, acinturada o muy estirada; en tierras de Amacuzac, se siembra en el mes de mayo, día de San Isidro Labrador.
El artesano Rosendo Camacho Nava, originario de Puente de Ixtla, me platica: a finales del mes de noviembre es temporada de la cosecha,  es por ese tiempo cuando los bules pequeños ya están secos, conforme se seca el fruto se va cortando.
Técnica antigua, que aprendió de gente de su comunidad pero, con el tiempo fue desarrollando su imaginación hasta lograr su propio acabado y técnica. El proceso es cuando el bule está seco, se corta la base, se limpia por dentro es decir, se le quita la semilla (tripa). Empieza la imaginación de acuerdo al tamaño y  forma; cómo ve el  procedimiento es lento y laborioso. Camacho me sigue relatando mientras lija la base de un bule, que le da forma de taza.
Los materiales son básicos, una lija, seguetas con diferentes dientes para cortar, taladro, pinturas de colores, plumones, y le encantaría tener un buen pirograbado para mejorar su grabado.
El bule puede utilizarse como contenedor de agua, algunos campesinos lo utilizan para beber durante su jornada en el campo, su tapón es un pedazo de olote, (antigua cantimplora). Su función es conservar el agua fría o caliente.
Elabora con sus manos que se ven desgastadas e incluso con heridas de cortadas, una diversidad de artesanía: saleros, sonajas, llaveros, tazas, vasijas, alhajeros, tinaja y figuras de animales silvestres,  incluso ahora le han solicitado alcancías en forma de marranito; lo que el cliente me pida yo lo elaboro.  
El turista que llega de visita a Cuernavaca valora más la artesanía, que el propio mexicano, incluso  han llegado a burlarse de mi trabajo y del precio.
Invito a que valoren todo el tiempo que me llevo para lograr cada pieza, desde ir a trabajar la tierra para sembrar hasta tener la pieza terminada, cada una es diferente, su pintado, forma, el grabado a mano,  el tejido que le hago a los bules no es nada fácil;  pero satisfactorio cuando llega gente extranjera  a comprar y me agradece por tan bonito trabajo que realizo.
Mis piezas tienen la dedicación, el toque particular, reflejan la belleza de la naturaleza.
Mis paisanos ya no quieren seguir con esta tradición de trabajar el bule, es porque la planta se encuentra en peligro de extinción, por falta de apoyo al artesano y deciden irse al país vecino a buscar suerte.
Soy artesano, me siento orgulloso de que mis manos sigas creando artesanía de Morelos, ahora mi hijo me acompaña y le transmito mis conocimientos.

You may also like